


Desde hace tiempo decidí no dar regalos envueltos sosamente nunca más, creo que no va conmigo y merece la pena decorarlos solo por ver la cara de asombro de la persona a la que va destinado. Ésta fue la decoración que hice para una primita que hacía la comunión. Se quedó mirandolo un rato antes de abrirlo y se guardó todas las maripositas.